miércoles, 26 de septiembre de 2012

Pequeño homenaje a T.S. Eliot, en el día de su nacimiento


Seguimos con los homenajes a nuestros autores favoritos, en este caso celebramos el nacimiento de T.S. Eliot el 26 de septiembre de 1888 con algunas imágenes y textos de su Libro de los gatos sensatos y de la vieja zarigüeya en la versión de Juan Bonilla que acompañan las ilustraciones de Laia Arqueros.



Aquí comienza todo
El libro de los gatos con sus compañeros de la colección Salamandria. 


 La grata noche de verano orea.
Brilla la luna, el barco ya ha atracado
y se mece al compás de la marea.
Tigre Fiero se siente enamorado.

Su amigo Rajapieles, se marchó
a emborracharse en alguna cantina
y también Tumbabrutos se piró
detrás de alguna presa dulce y fina.
 (De “Último episodio de Tigre Fiero”)
Ilustración de Laia Arqueros para el poema "El nombre de los gatos".

Ponerle nombre a un gato, no te asombres,

es cosa complicada y no banal.

Seguro que piensas que estoy muy mal,

pero es que un gato ha de tener tres nombres.
De ponerle el primer nombre se encarga

la familia. Serán nombres de gente

común: Pedro, Gabriel, Andrés, Vicente. 

Ya veis, la lista puede ser muy larga.
Claro que algunos prefieren la opción

de emplear nombres más rebuscados

en los eufónicos tiempos pasados:

Electra, Godofredo, Napoleón.
Pero los gatos, que son muy soberbios,

han de emplear apodos contundentes

que les ayuden a ir entre las gentes

con paso firme y sin perder los nervios.
(De "el nombre de los gatos")
El libro de los gatos con sus compañeros de gama cromática.


Los gatos melifluos son blancos y negros,
los gatos melifluos son muy diminutos,
los gatos melifluos siempre están contentos,
y maúllan en dulces susurros.
(De “La canción de los melifluos”)


El libro de los gatos soñado por un gato poco sensato. Foto de Estíbaliz Espinosa.


Ahora Deuteronomio tendido está en el suelo
de la tasca del Zorro durmiéndose una siesta:
Y cuando algún cliente se marcha de fiesta
la patrona le advierte: sal como si de duelo
estuvieras, no vayas a despertar a nuestra señoría
que si me lo despiertas llamo a a policía.
(De "Deuteronomio el viejo")

Pequeño guiño de Juan Bonilla con la editorial y magnífica ilustración Laia Arqueros creando un gato gaviero sin igual.


Y al regresar el Perro Policía de tomarse su ron
ya no quedaba nadie en aquel callejón.
(De “De la terrible batalla entre pequineses y pollicles donde también se cuenta la participación de Pugs y Poms y la intervención del Gran Gato Jaleo”)

Aquí termina todo. Coda y número. Ejemplar único de una tirada de 666 emplares.

Has leído ya acerca de suficientes gatos,
y por lo tanto, en mi opinión,
intérpretes no son ya necesarios
para que te hagas una idea de cómo son.
(De "Modo en el que hay que dirigirse a los gatos")

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